Tan tiernamente me hieres;
Hasta los rincones más insólitos del alma;
Ni mi desfallecido amor te quiere,
Ni mi vencida esperanza te comprende.
Lugar de tormento;
Tu ahogas mis sueños,
Cada ves que me ofreces tu indiferencia.
Tú, con tus suaves manos me tienes cautivo;
Y cuan impía madre
Me muestras el dolor.
Yo, cuan tierno y delicado me muestro ante Ti;
Y cuan impío hijo
Te ofrezco mi odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario